La Terapia Cognitivo Conductual (TCC) engloba una gran variedad de técnicas y herramientas psicoterapéuticas orientadas hacia el análisis y la modificación del pensamiento y de la conducta. Suele combinar técnicas de reestructuración cognitiva, técnicas de respiración, técnicas de meditación y relajación, resolución de problemas,  estrategias de afrontamiento y de exposición (por ejemplo, en el caso de fobias).

Es una modalidad de trabajo estructurada y activa: terapeuta y paciente trabajan juntos, de forma empírica y guiada.

Desde un enfoque más orientado a lo cognitivo (el pensamiento), uno de los conceptos más importantes será el de esquemas. Estos son: estructuras cognitivas, globales y rígidas, conformadas por creencias. Mediante procesos cognitivos y aprendizajes, algunos esquemas se van afianzando y fortaleciéndose a lo largo de la vida de las personas. Por ejemplo, podemos pensar que una persona con un esquema de “Desconfianza-Abuso”, tendrá creencias relacionadas a ser herido, o esperará que los demás se aprovechen de él.

Esto conlleva en sí mismo un entramado complejo de pensamientos, actitudes, reglas interiorizadas, conductas y emociones. Los esquemas constituyen nuestra forma particular de ver el mundo y condicionan cómo procesamos información. Podemos pensar en la idea de “patrones” de la conducta y del pensamiento, a los cuales la persona siempre vuelve y desde los cuales basa su visión de sí mismo, la realidad, su entorno cercano y hasta su futuro.

Asimismo, los aspectos cognitivos (lo que pensamos) están interrelacionados e interconectados con los aspectos emocionales (lo que sentimos) y los conductuales (lo que hacemos). Podemos intentar generar cambios en el pensamiento en algunos casos, mientras que en otros, nos enfocaremos más en orientarnos hacia cambios en la conducta.

Untitled.png

Durante el proceso terapéutico el psicoterapeuta cognitivo conductual utilizará diversas estrategias con el objetivo de aumentar la flexibilidad cognitiva, debilitando ciertos esquemas disfuncionales de pensamiento y generando cambios puntuales en la conducta del paciente. La idea es poder “romper” ciertos patrones: buscar caminos alternativos -desde una mirada distinta- que por un motivo o por otro el paciente no está pudiendo tomar. Todo esto implica una flexibilización de esquemas y cambios que aumentan el repertorio de herramientas que tiene el paciente, ampliando sus horizontes, sus posibilidades; su mundo interno y externo.

¿Por qué elegir un psicoterapeuta cognitivo conductual?

La TCC, al igual que la mayoría de las técnicas terapéuticas surgidas en las últimas décadas, es uno de los modelos que más ha basado su práctica en la evidencia científica, con una larga y fructífera actividad empírica desde sus comienzos.

Al día de hoy, numerosas investigaciones clínicas controladas dan fuerte apoyo a la efectividad de las terapias cognitivo conductuales en general y para una gran diversidad de trastornos y problemas específicos. El trastorno depresivo mayor, la distimia, el trastorno de pánico, la fobia simple, la fobia social, el trastorno obsesivo compulsivo (TOC), el trastorno por estrés post-traumático y el trastorno de ansiedad generalizada (TAG), así como otros trastornos comunes en la clínica, como la bulimia nerviosa, la esquizofrenia, el ADHD en niños y adultos, y algunos trastornos del sueño, constituyen los principales problemas en el inmenso margen de aplicación de la TCC que cuentan con un fuerte apoyo empírico.

Anuncios